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martes, 29 de noviembre de 2011

DESPARASITACIÓN


La desparasitación consiste en evitar el contacto con los parásitos o eliminarlos una vez se ha tenido ese contacto. Lo ideal es prevenir frente a ellos para que no lleguen a invadir el organismo, evitando así los problemas a los que pueden dar lugar.

Los parásitos son organismos que necesitan de otro para poder subsistir, por lo que su modo de perpetuarse es mediante el contagio de unos animales a otros. En el caso de los perros, hay distintos parásitos que pueden “aprovecharse” de ellos para realizar su ciclo de vida, produciendo diversos problemas tales como gastroenteritis, dermatitis, afecciones pulmonares y cardiacas o enfermedades que afecten a todo el organismo. Algunas de estas enfermedades pueden transmitirse al ser humano.

Por ello, para evitarle y evitarnos problemas, debemos desparasitar de modo adecuado frente a cada uno de los parásitos que pueden afectar a nuestro perro.

Básicamente, podemos dividir a los parásitos en dos grupos:

  • Parásitos internos: En el perro producen principalmente síntomas gastrointestinales como vómitos, diarreas a veces hemorrágicas, adelgazamiento e incluso obstrucciones intestinales cuando están en cantidad elevada. Fundamentalmente son:

      • Lombrices redondas o Nematodos
      • Lombrices planas, Cestodos o Tenias: Entre ellas se encuentra la responsable de la transmisión del quiste hidatídico a las personas (Echinococcus granulosus), que puede ser muy grave.
      • Protozoos parásitos (por ejemplo, Coccidios y Giardias)

    • Parásitos externos: Aparte de producir molestias y problemas cutáneos debidos a su picadura, algunos producen enfermedades muy serias, que pueden ser mortales y pueden transmitirse a las personas a través de parásitos infectados al picar a un perro enfermo. Los principales son:

        • Pulgas
        • Garrapatas
        • Mosquitos
        • Ácaros y piojos


      DESPARASITACIÓN DE LOS CACHORROS:

      Han de ser desparasitados frente a lombrices intestinales y, en algunos casos, frente a parásitos protozoos (que afectan más a cachorros que a adultos debido a la inmadurez de su sistema inmune) antes de comenzar la vacunación se harán desparasitaciones sucesivas durante las primeras vacunaciones. Una vez finalizadas éstas, se seguirá la misma pauta que la recomendada para adultos.

      Frente a parásitos externos habrá que asegurarse de que se ponen productos no tóxicos para ellos.


      DESPARASITACIÓN DE LOS ADULTOS:

      La desparasitación frente a lombrices intestinales se realizará de manera periódica durante toda su vida, al menos cada 3 meses. En zonas rurales, perros de caza o con convivencia muy estrecha con el ser humano, es conveniente desparasitar al menos cada 45 días con productos frente a la tenia productora del quiste hidatídico.

      Frente a pulgas hay que prevenir durante todo el año, mientras que frente a garrapatas y mosquitos es suficiente con hacerlo cada tres meses según la zona en la que vivamos

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      lunes, 28 de noviembre de 2011

      VACUNACIÓN


      Proteger a tu perro de posibles enfermedades es un paso importante y de los primeros que hay que dar para mantener en estado óptimo su salud. Actualmente, existe una gama suficientemente amplia de vacunas para proteger a tu mascota contra ciertas afecciones temibles, que incluso pueden llegar a ser mortales. Los perros, al igual que los seres humanos, se pueden proteger mediante un calendario de vacunación contra muchas enfermedades potencialmente fatales causadas por las bacterias y los virus.

      Se suelen emplear preparados múltiples que tienen una eficacia demostrada y evitan incomodidades al can y a su dueño. Actualmente, la proliferación y los avances en las vacunas, los nuevos conocimientos sobre la inmunidad y los recientes estudios de los agentes causales, virus y bacterias, ofrecen nuevas perspectivas sobre este campo de investigación.

      Muchos son los posibles planes de vacunación para nuestra mascota, los laboratorios proponen su plan, los criadores proponen el suyo, pero el único realmente capacitado para proponer y realizar la correcta inmunización es su veterinario pues el conoce la incidencia de cada enfermedad en su zona pudiendo, de esta manera, coordinar un perfecto plan de vacunas.

      Lo primero que hay que tener en cuenta es que, para realizar la vacunación, es imprescindible un buen examen clínico. No se debe vacunar a animales que están enfermos.

      También es importante que el perro esté desparasitado antes de comenzar el programa, ya que los cachorros nacen con parásitos adquiridos a través de la placenta, por eso es muy importante eliminarlos antes de su primera vacuna.

      Igualmente, con cada vacunación se vuelve a desparasitar porque, además de eliminar los parásitos, el antiparasitario estimula las defensas y ayuda a que la vacuna produzca un mejor efecto inmunizante. Al finalizar el plan de vacunación se desparasita de forma periódica cada tres a seis y con cada revacunación.

      Hay una serie de enfermedades de las que es casi imprescindible la prevención, como el moquillo, la parvovirosis, la hepatitis canina, la leptospirosis y la rabia. Excepto para esta última, la primera vacunación es recomendable realizarla a las seis semanas de edad. Para conseguir una buena inmunidad hay que realizar una segunda, e incluso en algunas razas, una tercera aplicación en las primeras 15 semanas de edad. Además, hay que realizar una revacunación al cabo de un año.

      El cachorro joven está protegido por los anticuerpos contenidos en el calostro de la madre, transmitidos principalmente durante las primeras 24 horas de vida al mamar. Las crías no deberán ser vacunadas ni demasiado pronto, ni tampoco demasiado tarde. Por lo general, la primera vacuna es contra la parvovirosis, que puede administrarse a partir de la sexta semana.

      Si se trata de razas como Rottweiler, Doberman o Golden Retriever o tienen algo de estas razas dentro de su herencia genética, es posible colocar la primera dosis antes de los 45 días, e incluso antes, puesto que la de bajo pasaje viene para administrar a partir los 30 días, debido a que estas razas son muy susceptibles a esta enfermedad. Las demás vacunas se efectúan entre la séptima y la novena. Éstas se dirigen a evitar la enfermedad de Carré, también llamado moquillo o distemper, hepatitis, la parvovirosis y la leptospirosis, además de la llamada tos de las perreras, son un síndrome respiratorio infeccioso y contagioso.

      A las nueve semanas de edad se dará la segunda vacuna que protegerá a tu perro contra el moquillo, el adenovirus tipo 2, la hepatitis infecciosa C y la leptospirosis. También se le administra al mismo tiempo una segunda dosis del parvovirus y, opcionalmente, el coronavirus. A las 12 semanas, se repite una dosis de la vacuna anterior y la tercera dosis del parvovirus. La vacuna contra la rabia se pone a partir de los cuatro meses de edad.

      Anualmente, habrá que repetir la vacuna quíntuple (parvovirus, moquillo, hepatitis, parainfluenza y leptospirosis) y la rabia.

      Con el objetivo de proporcionar una protección inmunitaria máxima a nuestra mascota, se considera indispensable efectuar una vacunación para todas las valencias a lo largo del primer año. Por consiguiente, el veterinario vacunará contra la enfermedad de Carré, la hepatitis de Rubarth, la parvovirosis, la leptospirosis y la rabia, todo en una sola inyección.

      El calendario de vacunación del perro adulto también dependerá del entorno en que vive el animal. En un medio no infectado, se procederá con recordatorios cada año. En todo caso, y dependiendo de los factores ambientales, el veterinario puede considerar conveniente aconsejar seguimientos más frecuentes, como es el caso de epidemia de parvovirosis y en las zonas en las que exista el moquillo.

      Los descuidos en la vacunación pueden costarles la vida a los animales más maduros. No habrá servido de nada vacunarlos durante su juventud, si se descuida y no se aprovecha el hecho de haberlo realizado, una vez que el animal llega a la vejez.

      La enfermedad de Carré o distemper es la que más incidencia tiene entre los perros más adultos, por lo que hay que procurar vacunarlos de esta enfermedad en la etapa senior. Al ser mucho más vulnerables, suelen ser las primeras víctimas del virus.


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